sábado, 5 de mayo de 2012

[A la noche se empiezan]

A la noche se empiezan
a encender las preguntas.

Las hay distantes, quietas,
inmensas, como astros:
preguntan desde allí
siempre
lo mismo:
cómo eres ?

Otras,
fugaces y menudas,
querrían saber cosas
leves de ti y exactas:
medida de tus zapatos,
nombre de la esquina del mundo
dónde me esperarías.

Tú no las puedes ver,
pero tienes el sueño
cercado tode él
por interrogaciones
mías.
Y acaso alguna vez
tú, soñando, dirás
que sí, que no, respuestas
de azar y de milagro
a preguntas que ignoras,
que no ves, que no sabes.
Porque no sabes nada...

y cuando te despiertas,
ellas se esconden, ya
invisibles, se apagan.

Y seguirás viviendo
alegre, sin saber
que en media vida tuya
estás siempre cercada
de ánsias, de afán, de anhelos,
sin cesar preguntándote
eso que tú no ves
ni puedes contestar.

PEDRO SALINAS
La voz a ti debida

lunes, 20 de febrero de 2012

"Apaga mis ojos, y podré verte"


Apaga mis ojos, y podré verte,
cierra mis oídos, y podré oírte,
y sin pies podré llegar hasta ti,
y aun sin boca podré conjurarte.
Córtame los brazos, te abrazaré
con el corazón como con las manos,
párame el corazón, latirá el cerebro,
y si en mi cerebro arrojaras fuego,
aún te llevaría sobre mi sangre.

RAINER MARIA RILKE

sábado, 7 de enero de 2012

Vértigo


Desolación y vértigo se juntan.
Parece que nos vamos a caer,
que nos ahogan por dentro. Nos sentimos
solos, y nuestra sombra en la pared
no es nuestra, es una sombra que no sabe,
que no puede acordarse de quién es.
Desolación y vértigo se agolpan
en el pecho, se escurren como un pez,
parece que patina nuestra sangre,
sentimos que vacilan nuestros pies.

El aire viene lleno de recuerdos
y nos duele en el alma su vaivén,
divisamos azules mares, dentro
de la niebla infinita del ayer.
Desolación y vértigo se meten
por los ojos y no nos dejan ver.
Un pañuelo en el viento anda perdido,
viene y va, como un trozo de papel,
y lo lavan tus manos con las lágrimas
que nuestros ojos han vertido en él.

Desolación y vértigo se juntan.
Parece que nos vamos a caer,
que nos ahogan por dentro. Nos quedamos
mirando fijamente a la pared,
no podemos llorar y se nos queda 
el llanto amontonado, de través,
nos tapamos los ojos con las manos,
apretamos los dedos en la sien,
sentimos que nos llaman desde lejos,
no sabemos de dónde, para qué...

BLAS DE OTERO
Ancia

jueves, 5 de enero de 2012

(Ir y quedarse, y con quedar partirse...)


Ir y quedarse, y con quedar partirse,
partir sin alma, y ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;

arder como la vela y consumirse,
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;

hablar entre las mudas soledades,
pedir prestada sobre fe paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;

creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma, y en la vida infierno.

FÉLIX LOPE DE VEGA

sábado, 26 de noviembre de 2011

(Nadie)


Flotar en la incierta realidad de ser, tentar a ciegas lo improbable, no tener asidero en tanta sombra. Los cuerpos de los ahogados en la mar meditan boca abajo, pero no ven el fondo con los ojos vacíos. El anciano volvió con una antorcha e iluminó los barcos naufragados. Se alzó desde la noche un coro en una lengua imposible de interpretar. Ésta es la verdadera canción, pensaste, y luego te fuiste diluyendo, despacio, muy despacio, en lo no descifrable.

JOSÉ ÁNGEL VALENTE
Nadie

jueves, 27 de octubre de 2011

Títulos

Tenía el titulo de poeta
Y quizá lo fuera
Por un tiempo

También el titulo de cantante
Me fue concedido amablemente
Aunque
A duras penas podía afinar

Durante muchos años
Me conocieron como monje
Me afeité la cabeza y llevé hábito
Me levantaba muy temprano
Odiaba a todo el mundo
Pero actuaba generosamente
Y nadie se dio cuenta

Mi reputación
De Mujeriego era un chiste
Que me hizo reír con amargura
Las diez mil noches
Que pasé solo

Desde la ventana de un tercer piso
Del parc de Portugal
He mirado la nieve
Caer todo el día

Como de costumbre
aquí no hay nadie

Nunca hay nadie

Misericordiosamente
La conversación interior
Es cancelada
Por el blanco ruido del invierno

“No soy la mente,
Ni el intelecto
Ni la callada voz en tu interior…”
También se cancela

Y ahora amable lector
¿en nombre de qué
En nombre de quién
vienes
A perder el tiempo conmigo
En estos lujosos
Y menguantes reinos
De la Vida Privada sin Sentido?

LEONARD COHEN
Libro del anhelo

sábado, 1 de octubre de 2011

"Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi"

Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi,
cruzo la desmedida realidad
de febrero por verte,
el mundo transitorio que me ofrece
un asiento de atrás,
su refugiada bóveda de sueños,
luces intermitentes como conversaciones,
letreros encendidos en la brisa,
que no son el destino,
pero que están escritos encima de nosotros.

Ya sé que tus palabras no tendrán
ese tono lujoso, que los aires
inquietos de tu pelo
guardarán la nostalgia artificial
del sótano sin luz donde me esperas,
y que, por fin, mañana
al despertarte,
entre olvidos a medias y detalles
sacados de contexto,
tendrás piedad o miedo de ti misma,
vergüenza o dignidad, incertidumbre
y acaso el lujurioso malestar,
el golpe que nos dejan
las historias contadas una noche de insomnio.

Pero también sabemos que sería
peor y más costoso
llevárselas a casa, no esconder su cadáver
en el humo de un bar.

Yo vengo sin idiomas desde mi soledad,
y sin idiomas voy hacia la tuya.
No hay nada que decir,
pero supongo
que hablaremos desnudos sobre esto,
algo después, quitándole importancia,
avivando los ritmos del pasado,
las cosas que están lejos
y que ya no nos duelen.

LUIS GARCÍA MONTERO